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SILLICON VALLEY

Abuelita peregrina visita Querétaro.

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Sobre el dorso de su chaleco reflejante lleva la imagen de la Virgen de Guadalupe.

“Soy una peregrina”, dice una leyenda escrita en la espalda.

Se trata de Emma Morosini, mejor conocida como “La Abuelita Peregrina”, una mujer de origen italiano de 94 años que por cuarta vez en su vida, recorre a pie un periplo de casi un millar de kilómetros con destino a la Basílica de Guadalupe en el Tepeyac.

La mañana de este viernes, la Abuelita Peregrina hizo una parada en Querétaro, donde pasará unos días antes de retomar el peregrinar hacia la Ciudad de México.

Sobre su pecho pende una pequeña cartulina con su nombre: Emma Morosini, Italia, y una serie de números telefónicos con diferentes claves de larga distancia, personas de diversas partes del país que le han ofrecido ayuda en este kilométrico peregrinar.

Con una franca sonrisa, Emma Morosini charla sobre este peregrinar que comenzó hace 24 años y que hoy, a sus casi cien años, la trae por cuarta vez a México para postrarse ante los pies de la Morenita del Tepeyac.

Emma Morosini ha peregrinado a Fátima, Siracusa, Aparecida, Loreto, Jerusalén, entre otros santuarios marianos.

Incluso, en abril del 2015, la Abuelita Peregrina saludó al Papa Francisco, quien la abrazó y le dijo: “Eres una campeona”.

Gratitud por la vida fue lo que motivó a Emma Morosini a peregrinar, pues tenía una enfermedad grave, los médicos le decían que su vida estaba por terminar y que era muy grave su situación.

Sin embargo, con un profundo fervor rezó a la Virgen y pidió que la salvara.

Después de una importante intervención quirúrgica y luego de estar con salud estable, Emma Morosini decidió emprender el peregrinar, sin nunca haber caminado, ni saber cómo protegerse.

Relata que este peregrinar el sol le quemó los brazos, las piernas, la cara hasta tener costras en los labios; durmió en la tierra y se mojó, porque no llevaba nada de protección.

“Estoy feliz de haberlo completado.

Me gustó tanto que me dije: ‘El siguiente año voy a volver’.

Diariamente, Emma Morosini le resta kilómetros a la ruta que tiene como destino final el Cerro del Tepeyac.

Cada jornada camina 5 horas en la mañana y 2 horas en la tarde, después utiliza el resto del día para descansar.

Hasta ahora lleva 20 días caminando a solas por la carretera

A su paso por México, la Abuelita Peregrina reconoce la alegría y generosidad del pueblo mexicano que la ve pasar y que siempre le ofrecen agua, dulces, fruta, incluso hospedaje.

Comparte que, al llegar a Querétaro, ella quería quedarse en un hostal o en una posada, mas no en un hotel, pero quedó contenta y agradecida con el apoyo que ha recibido aquí.

Éste lunes, a temprana hora, reiniciará su peregrinar hacia su destino: la Basílica de Guadalupe en el Tepeyac.

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