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SILLICON VALLEY

Eduardo Rivera se hace el antidoping

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El candidato a presidente municipal de la coalición Por Puebla al Frente, Eduardo Rivera Pérez, ha puesto sobre la mesa un interesante desafío al resto de sus rivales.

Además de reportar el contenido de su declaración patrimonial en la plataforma 3de3, auspiciada por el Instituto Mexicano para la Competitividad, el aspirante a edil de Puebla presentó también una prueba antidoping, que le fue realizada en la sede Angelópolis de los laboratorios Exakta y que dio negativo en el consumo de drogas, y una carta de antecedentes no penales.

Medio en guasa y medio en serio, en el pasado algunos candidatos y dirigentes partidistas se lanzaron el reto del antidoping para demostrar que se estaba en buenas condiciones físicas y mentales para disputar cargos de elección popular, pero sobre todo, para ostentarlos.

Los desafíos habían quedado solo en eso, hasta ahora.

A ver quién se anima de los otros seis candidatos que en teoría compiten por la presidencia municipal de Puebla: Claudia Rivera Vivanco, de Juntos Haremos Historia; Guillermo Deloya Cobián, del PRI, y otros cuatro que le hacen al cuento, entre ellos Víctor Gabriel Cheadrui, del PSI, y Gonzalo Juárez Méndez, de Compromiso por Puebla.

Ya sin la presencia de Jorge Estefan, el nuevo dirigente del PRI Javier Casique Zárate celebró una reunión de trabajo con los secretarios que integran el Comité Directivo Estatal y representantes de las organizaciones políticas afines al partido tricolor.

El encuentro se llevó a cabo la mañana del martes en uno de los salones del Centro Mexicano Libanés.

Los propósitos del cónclave fueron dos:

Cerrar filas en torno al nuevo presidente del partido y pedir que se transmita a los responsables de las estructuras partidistas la importancia de reforzar las campañas de sus dos principales candidatos, Enrique Doger Guerrero, que disputa el gobierno del estado, y José Antonio Meade Kuribreña, que compite por la Presidencia de la República.

Testigos presenciales aseguran que Casique Zárate logró contagiar de optimismo a la concurrencia, muy a pesar de los conocidos números negativos que acechan a los abanderados del PRI en intención de voto y preferencia electoral.

Dos meses atrás, cuando faltaban más o menos 45 días para el arranque de las campañas locales en el estado, el autor de esta columna preguntó a un relevante operador morenovallista qué tan fuerte y peligroso asumían en el “cuarto de guerra” de la coalición Por Puebla al Frente a Luis Miguel Barbosa Huerta, en términos estrictamente electorales.

“Le vamos a ganar sin problemas”, respondió el personaje, en un tono y con unas palabras que, para el reportero y en ese entonces, sonaron a un exceso de confianza que a poco estuvo de convertirse en soberbia.

Justo después de esa afirmación, el operador político repasó los antecedentes de Barbosa como aliado de Rafael Moreno Valle, el vuelco en su comportamiento como aspirante a gobernador de la coalición Juntos Haremos Historia, y lanzó una expresión más, para desvelar lo que iba a ocurrir en el futuro cercano: “El que se ríe se lleva, y el que se lleva se aguanta”.

Ahora, a dos meses de distancia de aquella charla y vista la artillería propagandística que le ha llovido al senador con licencia, que apenas atina a medio reaccionar, quedó claro el sentido de la sentencia.

“El que se ríe se lleva”.

Parece que Ramón Fernández Solana se ha convertido en uno de los brazos fuertes de la campaña del PRI en la capital del estado.

El candidato a diputado federal por el distrito 11, que además no reniega de los colores ni del escudo de su partido, ha tenido cuatro veces a Enrique Doger en solo tres semanas de campaña.

Fernández Solana acompañó al candidato a gobernador en actos políticos de cuatro colonias y juntas auxiliares pertenecientes al distrito 11, Agua Santa, San Ramón, Azumiatla y Valle del Paraíso.

De la misma forma, ha compartido eventos con Guillermo Deloya en esta zona que concentra algunas de las colonias más pobres de la ciudad, además de cinco juntas auxiliares y siete inspectorías.

En un caso raro, el joven candidato a legislador federal se ha comprometido a donar el 51 por ciento de su salario cuando llegue a San Lázaro, en caso de que derrote a la marea morenista y se haga de la victoria el 1 de julio.

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