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SILLICON VALLEY

Mitigan deterioros en las zonas arqueológicas de Campeche

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Los frisos en estuco modelado y policromado localizados en las zonas arqueológicas de Becán y Balamkú, en el sur de Campeche, fueron sometidos a acciones de conservación emergente.

El grupo multidisciplinario de siete especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) llevó a cabo esos trabajos para atenuar los procesos de degradación ocasionados por el clima tropical de la región.

En los frisos se distinguen personajes de alto rango, gobernantes y ancestros con rasgos antropomorfos y ricamente ataviados con insignias e indumentaria asociada al poder.

Los expertos desarrollaron herramientas de registro que permiten dar seguimiento al estado de conservación de los elementos pictóricos y escultóricos que están en las zonas arqueológicas del estado abiertas al público, con lo que se puede establecer su nivel de degradación.

La restauradora Diana Arano mencionó que se registra la iconografía, la paleta cromática, el estado de conservación y las intervenciones previas. “Hacemos un informe escrito, dibujos, fotografías y modelos 3D realizados por fotogrametría que muestran a detalle cómo se encuentran los vestigios arqueológicos”.

En la reciente temporada, que concluyó en agosto, de acuerdo con un comunicado, se efectuó conservación emergente en los frisos de la Estructura X de Becán y de la Subestructura 1 A Sub de Balamkú.

El friso de Becán, cuyas dimensiones son de 2 metros de base por 2.30 metros de alto, presenta una problemática particular debido a que lo protege un ventanal de vidrio, que fue innovador en los años noventa del siglo pasado, pero que con el paso del tiempo se ha comprobado científicamente que promueve altas temperaturas que contribuyen a su deterioro.

Explicó que el aumento de temperatura ocasiona que la humedad interna del edificio se transporte hacia la superficie del estuco en busca de un frente de evaporación. Las sales disueltas se cristalizan en los poros y en la superficie propician la ruptura y, en consecuencia, la pérdida del estuco y de la pintura.

“El friso de Balamkú, localizado en la Subestructura 1-A Sub, se encuentra en mejores condiciones de conservación. Aún tiene 85 por ciento de capa pictórica y es un ejemplar excepcional. Fue liberado hace 20 años y los mecanismos de degradación son menos complejos que los de Becán, sólo en el extremo derecho se ha desprendido la pintura”.

En su relieve están representados personajes de alta jerarquía y gobernantes ataviados con insignias e indumentarias asociadas al poder, como piel de jaguar, joyas de cuentas de jade y tocados, quienes renacen de la montaña a través de las fauces abiertas de grandes reptiles y anfibios barrigones, imitando el movimiento ascendente del dios solar y del dios maíz.

En ese caso, los trabajos de conservación incluyeron limpieza superficial, consolidación con agua de cal, desalinización y aplicación de resanes de protección, y no ha habido necesidad de colocar “capa de sacrificio”, abundó Diana Arano.

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