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Querétaro bajo tierra, opción hídrica.

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La presa del Pilón es la número cuatro de seis que se han hecho en la República, en zonas semidesérticas, como en Querétaro y Guanajuato.

Las presas subterráneas son una alternativa ante la escasez del agua; este sistema permite captar el líquido para el consumo humano y la siembra.

Hace más de 10 meses, la comunidad del Pilón en el municipio de Peñamiller, en la Sierra Gorda de Querétaro estaba asentada en un terreno árido que sólo se nutría con la temporada de lluvias, cuando el agua forma un río que rebasa los 10 metros de altura, mientras que la otra parte del año el agua era escasa.

Ahora, ese cauce es cotidiano y provee a los cerca de mil habitantes del lugar, pero  el agua se encuentra oculta en una presa bajo tierra.

El verdor en esa pequeña zona, que contrasta con las amplias áreas de tierra seca, delata que se construyó este sistema hídrico.

La presa se ubica 80 centímetros debajo del suelo y se compone de una cortina de piedra maciza, conocida como pizarra, y encima de la tierra brotan plantas, por el efecto de la humedad que genera el líquido almacenado.

Con este sistema se recolecta agua del subsuelo, ya que debajo de la tierra, el líquido no se evapora, conserva sus minerales y beneficios naturales, por lo que se almacena y, sin algún proceso extra, el agua cristalina llega a las comunidades.

El acuerdo es que se les da sólo 80 litros de agua por habitante al día, cantidad suficiente para sobrevivir, de acuerdo con el creador de las presas bajo tierra, Miguel Álvarez, quien, para probar la calidad, lavó su manzana en un chorro que brota de la entrada de la presa.

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