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Voluntad Anticipada, ley que permite morir en paz en Yucatán

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Yucatán es uno de los 14 estados de todo el país que cuenta con la Ley de Voluntad Anticipada, aprobada en junio de 2016, y que a dos años de su entrada en vigor sólo ha registrado cinco solicitudes ante Notario Público para atenerse a este ordenamiento, aunque en hospitales aún no se ha dado un solo caso”, expresó la encargada de la Coordinación de Voluntad Anticipada del estado, Patricia Carrera González.

“La ley de Voluntad Anticipada permite firmar un documento entre  los pacientes que han sido diagnosticados con alguna enfermedad terminal y personal médico, y tiene como objetivo elegir las atenciones que ellos desean o rechazarlas, en los últimos momentos de su vida”, expresó.

Este trámite tiene que ver con dignificar la vida, con que cada persona pueda elegir cómo pasar sus últimos días, es crear una cultura de planificación de los cuidados al final de la existencia.

La funcionaria estatal comentó que la ley es un  gran avance en materia de cuidados paliativos y planificación en caso de una enfermedad catastrófica y que ahora se encuentra en la etapa de capacitar e informar a los médicos y enfermeras de los hospitales.

“Nos reunimos con los directores de sanatorios públicos y privados de todo el estado, para darles a conocer la ley, qué es y qué no, para que, cuando tengan pacientes terminales, sepan cómo actuar en esos casos”, dijo.

Señaló que ya han establecido un  vínculo con cada hospital, designando a una persona para que sea el enlace con la coordinación estatal, y cuando se ubique a un paciente con ese diagnóstico, se le den todas las opciones, como el manejo del dolor y la posibilidad de firmar de ese documento.

“Este instrumento fue aprobado por el área Jurídica de la Secretaría, está foliado y los controla la coordinación, estamos en la etapa de distribución a cada hospital y las notarías del estado”, recalcó.

Existen dos formas de acceder a este documento: en el hospital o ante un Notario Público. “El paciente tiene que designar a un representante, y a dos testigos, quienes firman el documento dando fe de que es la voluntad del paciente, atenerse a la Ley de Voluntad Anticipada. Si es en un hospital, es el médico tratante quien realiza la lectura del documento, para su firma, se recaban las identificaciones oficiales de los signatarios; en el caso del notario público sucede de la misma manera. Esto se aplica en cualquier hospital, público o privado, en el estado”, mencionó.

Las instancias encargadas de ofrecer esta información en hospitales, clínicas y sanatorios, son las de Cuidados Paliativos,  porque es parte del acompañamiento en estos casos. Y tiene profesionales de diversas áreas, médicos, enfermeras, psicólogos, trabajadores sociales, y tanatólogos, que dan el apoyo integral al paciente.

“Sabemos que cuando se diagnostica una enfermedad terminal, no solo se tratan los síntomas físicos, también la parte emocional, que implica entender y resignarse a la pérdida de un familiar”, dijo.

Aclaró Patricia Carrera que es un tema que se presta mucho a confusión, porque la gente cree que esto tiene que ver con la eutanasia y no es así.

“La eutanasia es el acortamiento intencional de la vida con métodos médicos; la Voluntad Anticipada tiene la intención de no alargarla innecesariamente. Que la enfermedad tenga su curso normal se le llama también ortotanasia o bien morir”, expuso.

Bajo la Ley de Voluntad Anticipada, lo que se evita es la obstinación terapéutica, que es aplicar técnicas médicas, una y otra vez, para alargar la vida del paciente que en realidad va a fallecer, lo cual puede causar mucho dolor y sufrimiento tanto al paciente como a  la familia.

“Algunas veces las familias no quieren dejar partir a su familiar (en un sentido emocional) propiciando que queden conectados a respiradores, pero al final el paciente no va a vivir y tampoco quiere pasar por este sufrimiento”, recalcó.

Liberar el dolor

A los pocos meses, aún sin haber digerido del todo la partida del padre, hoy Ernesto ha sido diagnosticado con el mismo padecimiento: cáncer; los médicos le han dado menos tiempo de vida que a su progenitor, por lo que ha decidido liberar su dolor sin más preámbulos.

“Solo estoy medicado para no tener dolor, y he platicado con mi familia para que no alarguemos  el sufrimiento, y esto es para todos, no solo para mí, creo que es dejar de ser egoísta de ambas partes”, expresó Ernesto.

Una de las enfermeras que lo asiste, comenta que ha cursado talleres sobre tanatología, “no es fácil acercarse a la familia para decirle que deje morir a su pariente; en esta profesión te enseñan que se debe luchar para salvar la vida, pero hay ocasiones que no se puede más”.

Recordó que en el instituto de salud parte de su capacitación ha sido mostrar a la familia y al paciente que hay esta posibilidad de no alargar el dolor, “esta Ley de Voluntad Anticipada trata de eso, no es fácil pero en muchas ocasiones es lo más factible”.

Reiteró que es una tarea difícil porque es hacer cambiar la forma de ver la vida y la muerte a toda una sociedad, sobre todo cuando se vive una situación de salud, lo ideal es que desde que estamos sanos analicemos cómo queremos vivir si llegáramos a tener un diagnóstico fatal.

 

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